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Santander
  • Ayuntamiento de Santander


  • La construcción de la primera mitad de este edificio comenzó en 1897 y se amplió años más tarde, en 1967. Desde entonces da cabida a la corporación municipal, así como a los distintos servicios del Ayuntamiento. En su construcción se han combinado diferentes estilos, aunque sin demasiadas ornamentaciones. Rematando la fachada, sobre el reloj, puede observarse el escudo de la ciudad. En su interior sobresalen unos frescos del pintor Fernando Calderón, que recogen escenas de la vida cotidiana. Situado en el corazón de la ciudad, en pleno centro comercial y de servicios, la Plaza del Ayuntamiento de Santander sirve de punto de encuentro a ciudadanos y visitantes.

 

  • Catedral de Ntra. Sra. de La Asunción
En 1754 se crea Diócesis de Santander, convirtiéndose la iglesia Nuestra Señora de La Asunción en catedral. Su  aspecto exterior no es equiparable al de otras catedrales góticas españolas, debido a que este conjunto, construido en  su mayor parte durante el siglo XIV, ha sufrido numerosas modificaciones con el paso de los siglos y sobre todo, a raíz  del incendio de 1941, que asoló Santander y que obligó a que se le hiciera una profunda reconstrucción y ampliación  entre los años 1942 y 1953.

 Como toda catedral, la de Santander es un edificio emblemático, ligado a la historia de la ciudad, y eje principal de su  vida religiosa.

 


 

  • Plaza Porticada

 También conocida como Plaza de Velarde, surge tras el incendio de Santander. Durante la reconstrucción de la ciudad  se crea esta plaza de estilo neo-herreriano, lugar donde en 1952 y gracias al impulso de Ataulfo Argenta y del que fue  primer director del festival santanderino José Manuel Riancho, se crea el Festival Internacional de Música y Danza de  Santander y allí se celebra hasta el verano de 1990, cuando es trasladado al Palacio de Festivales. En el año 2006 y  debido a unas obras de remodelación en esta plaza, se descubrió un refugio antiaéreo de la Guerra Civil, así como  restos arqueológicos de la antigua muralla del Siglo XIII y de su Puerta del Mar, que comunicaba el puerto con la zona  interior de la ciudad y por el que circulaban personas y mercancías.


 


  •  Jardines de Pereda

 

El Paseo de Pereda es una extensa calle de la ciudad. Situada en el centro urbano, alberga un largo paseo paralelo a  línea del muelle y llega hasta Puertochico. A lo largo de este maravilloso paseo puede contemplarse la belleza de la  Bahía de Santander.

 A lo largo de este Paseo, nos encontramos con los Jardines de Pereda que llevan el nombre de quien mejor retrató la  idiosincrasia y carácter de Cantabria, el escritor José María de Pereda. Recorriendo sus sendas, entre árboles y  naturaleza, en pleno centro de la ciudad encontramos imágenes y reflejos de sus obras, como “Peñas arriba” o  “Sotileza”.

 

 


  • Puertochico

 

Puertochico es un barrio de la ciudad de Santander formado por un conjunto de calles en la proximidad de la dársena  del mismo nombre. Lo forman principalmente la plaza de Matías Montero, una parte de la calle Hernán Cortés y Castelar,  Peña Herbosa, Juan de la Cosa, Bonifaz, Casimiro Sainz y Tetuán. Estas calles fueron en su mayor parte, sede de la  antigua población marinera cuando aún no se había trasladado al Barrio Pesquero, en 1942. En Puertochico podemos  disfrutar de una estampa típica de Santander, con decenas de barcos atracados a la espera de salir a navegar.

 

 

 

  • Palacio de la Magdalena

 

Construido entre 1909 y 1911 por suscripción popular para albergar a Alfonso XIII y Victoria Eugenia, el Palacio de la  Magdalena, obra de los arquitectos Riancho y Bringas es sin duda uno de los símbolos de Santander y Cantabria, junto  con las Caballerizas, conjunto que emula un poblado inglés medieval y que hoy en día sirven de Sala de Congresos,  residencia de estudiantes extranjeros y eventos de carácter nacional e internacional. Este espacio se ha convertido en  todo un lujo al alcance de visitantes, congresistas y estudiantes de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, que  en 2008 cumplió su 75 aniversario. La campa de la Magdalena sirve además para pasear, tomar el sol y disfrutar de  conciertos al aire libre.

 

 

  • Jardines de Piquio

 

Construidos con el desarrollo de la zona de El Sardinero a mediados del siglo XIX como selecto núcleo turístico y mirando al Mar Cantábrico de frente, los Jardines de Piquio se encuentran entre las playas Primera y Segunda. Desde estos bellos jardines se divisa el Palacio de la Magdalena, el faro de Cabo Mayor, la costa hasta el Cabo de Ajo y todos los alrededores de El Sardinero, lo que hace de la zona una de las más elegantes del litoral español.

 

 

 

 

  • Parque de Mataleñas

  El Parque de Mataleñas, situado frente al Mar Cantábrico, es el mayor parque público de Santander. 20 hectáreas de  espacio abierto, con numerosas zonas de descanso, varios paseos, un campo municipal de golf y un estanque con      distintas aves. A través de Mataleñas se accede a la playa de los Molinucos, de 150 metros de longitud y a la playa de    Mataleñas, encajonada entre cabo Menor y cabo Mayor. En esta zona se encuentran los dos campings de la ciudad y los  acantilados del cabo Mayor, coronados por un hermoso Faro.

 

 

 

  •  Faro de Cabo Mayor

     

    Fue inaugurado 1839, aunque con anterioridad ya existía un atalayón desde el que se hacía señales a los barcos. En 1887 pasó a utilizar aceite mineral como combustible, convirtiéndose así en el primer faro de España en hacerlo. Con una altura de 30 metros sobre el suelo y 91 sobre el nivel del mar, los fareros dejaron de habitarlo en 2001, tras lo que el edificio se acondicionó para ubicar el Centro de Arte Faro de Cabo Mayor.

 

 

  • Biblioteca y casa-museo de Menéndez Pelayo

 La biblioteca, de estilo historicista, fue realizada por L. Rucabado, utilizándo motivos de inspiración herrerianos. Enfrente de la biblioteca está la estatua sedente de M. Menéndez Pelayo, en mármol blanco, obra de M. Benllure. Frente al jardín, está la casa de Menéndez Pelayo, que es una casa de estilo francés, construida en 1876, con enseres de los hermanos Menéndez Pelayo (Marcelino y Enrique).Conserva la importante colección bibliográfica de Menéndez Pelayo, donada a la ciudad de Santander por el escritor, con unos 41.500 volúmenes, muchos de ellos de gran valor, destacando la famosa Crónica Troyana, de finales del siglo XIII-comienzos del XIV, bellamente iluminado.
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